¡El G-Spot sí existe! ¿O no?

Por décadas, mujeres y hombres de todas culturas han buscado un secreto que puede cambiar nuestras vidas. La dinámica de una pareja en la cama podría incluso haber llevado al éxtasis a muchas en esa búsqueda que al parecer también le ha quitado el sueño a científicos, médicos y terapistas. Me refiero a algo de lo que vine a escuchar por primera vez como adulto, un término al que en inglés se le refiere como el G-Spot.

Se especula que el punto ése en la vagina de la mujer es del tamaño de un pequeño botón, y es tan sensitivo a la presión durante el acto sexual que es la más codiciada llave al placer femenino. Entonces rápido te preguntas, el G-Spot ése, ¿existe? ¿dónde? y sacas papel y lápiz para tomar apuntes.

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Como tantas otras latinas que conozco, estos temas de la sexualidad no son algo de lo que me hablaron en casa cuando debía haber sido tiempo de tener “esas” conversaciones. Para nuestras madres eran temas que quedaban mejor escondidos en las páginas de los libros de ciencias. Para nosotras estaban ahí como tesoros en espera a descubrirse. Como el llamado G-Spot, nos fascinaba la fantasía de algo deconocido, el secreto del orgasmo femenino. ¡Claro que quería entonces descifrar los mitos! Claro que me importa hoy saber si se ha confirmado mi sospecha de que el G-Spot ¡sí existe!

En sus estudios, los expertos le han dado mil vueltas al que algunos aseguran ser un mito. Por aquí y por allá se ha buscado prueba contundente de lo que muchas mujeres juran conocer por experiencia propia. Otras sufren el vacío de placeres no descubiertos. "Las medidas no han resultado en prueba cierta y evidencia contundente de la existencia de un punto anatómico que se pueda relacionar con el afamado G-spot", aseguró Amichai Kilchevsky, cirujano urológico en Yale, según se reportara en la más reciente edición del Journal of Sexual Medicine.

Pero como yo creo más en lo que me dice la experiencia que lo que no me dijo mi mamá (¿acaso ella se guardó el secreto?), ni en todo lo que me dicen los journals de medicina, sigo convencida de que el G-Spot sí existe. Así que sigue buscando, que el que busca encuentra.

Y tú, ¿crees que el G-Spot existe?

Imagen vía Getty Images