Viernes 13, el día de mi buena suerte

Crecí llamando a los días desastrosos martes 13 y, utilizando expresiones como "¡hoy tuve un martes 13 en el trabajo!" o para describir cualquier situación desagradable: "¡qué martes 13 el que se armó entre fulano y mengano!", porque en Venezuela ese día es considerado de mala suerte. De hecho, tenemos un viejo dicho: "¡martes 13, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes!" Pero, ¿qué me iba a imaginar yo que en Estados Unidos la creencia popular es que el día de mala suerte es el viernes 13?

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La manera como me enteré de que el viernes 13 era como mi martes fue –como muchas cosas en mi vida- totalmente divertida. ¡Me casé un viernes 13! Y, aparentemente no afectó mi buena suerte porque me siento muy feliz en vida de casada. Lo cierto es que cuando mi esposo me propuso matrimonio, decidí sin ver ni siquiera el calendario que nos casaríamos el 13 de junio ¿por qué? Porque ésa era la fecha de nuestro aniversario y tratar de incorporar otra fecha para ser recordada a la memoria de mi marido era pedirle mucho. Sin titubear le dije: “listo, nos casamos el 13 de junio”, que casualmente era un viernes 13.

Comenzaron los preparativos y todo iba viento en popa. Lo primero que me extrañó un poco fue que a pesar de que sería en el verano casi todos los clubes donde nos acercábamos a pedir presupuesto para la celebración tenían la fecha libre y nosotros estábamos haciendo la reservación con muy poca anticipación. De hecho, recuerdo una chica que se nos quedó mirando y nos preguntó en un tono un tanto regañón: “¿seguro desean el viernes 13?”. No así, la señora que nos hizo los arreglos florales –claro, Flor es una adorable venezolana con poco tiempo residenciada aquí en Estados Unidos. Llegó el día y la verdad, como casi todas las novias estaba feliz, súper contenta con todo hasta que un “gringo”, compañero de trabajo de mi esposo, se acercó a nosotros y comentó: “a pesar de haber escogido este día tan espantoso, la hemos pasado súper bien”, y bromeó diciendo algo así como: “ustedes están anticipando con la fecha que escogieron la mala suerte que trae el matrimonio”.

 La cara se me puso de todos colores. Me retiré del grupo, al que por cierto se habían acercado los pocos anglosajones invitados y todos empezaron a bromear y a hacer –en mi opinión- chistes de mal gusto con relación a la fecha. ¿Qué si me molesté? Más que eso ¡me indigné! ¿Qué se creían para hacer unas bromas tan tontas? Justo en ese momento y, supongo que por mi cara transformada, se acercó Irama, una amiga venezolana ya más adaptada a la cultura anglo. Me agarró por un brazo y me dijo: "¡quita la cara de martes 13!” Le dije, “¿pero Irama qué se cree está gente?”. Ante mi mirada atónita empezó a reírse y me explicó que es que para ellos (los anglosajones) el viernes 13 es un día de mala suerte. Como si me hubieran develado un misterio, entendí el porqué de las bromas y las miraditas pícaras de algunos de los invitados. Como muchas otras cosas, las supersticiones varían de acuerdo a la cultura. Para mí el viernes 13 fue un día de mucha, mucha buena suerte…

¿Alguna vez has tenido un buen viernes 13?