¡Nunca te imaginarás lo que esta mujer cambiaría de su marido!

No se a ti, pero a mí me enseñaron que de vez en cuando una mentira "blanca" o piadosa, es preferible a decir la verdad. Sobre todo si por decir la verdad puedes ofender o lastimar innecesariamente a alguien. Y más cuando ese alguien es tu esposo de toda la vida, el padre de tus hijos, el hombre con el que has pasado más de la mitad de tu vida.

Pero resulta que a la mujer de esta historia como que no le enseñaron lo mismo. Y cuando, participando en el programa de concursos Family Feud, el presentador le preguntó qué parte del cuerpo de su marido le cambiaría si se pudiera, sin pensarlo dos veces y como guiada por un impulso incontenible soltó algo que cuando te lo cuente no podrás creer.

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A la mencionada pregunta, la mujer respondió con una candidez irrepetible: "el pene".  Si amiga, lo dijo clarito: "el-pe-ne". Y cuando el presentador le dijo ¿que, qué? la doña repitió, como si nada, como quien no quiere la cosa, o como quien oye llover, en clara, alta e inteligible voz: "el pene".

¡Ay Dios mío! Y no es nada, sino que la víctima, o sea el marido que estaba concursando con ella en Family Feud, a cuyo pene esta mujer se refirió como algo desechable o que ya no cumplía sus funciones (porque si no, como para qué cambiarlo), no hizo más que reír con una candidez solo comparable con la de su mujer al responder.

No puedo sino exclamar ¡qué hombre tan sabio! O se siente muy seguro de sí mismo, o le importa tres pepinos lo que dice su mujer, o encontró la excusa perfecta para mandar a su esposa de paseo, o de verdad este ser es un monumento al estoicismo con piernas.

No sé qué hubiera hecho en una circunstancia como esa, pero sí sé que jamás habría respondido lo que respondió esta mujer. Me hubiera inventado algo así como la calvicie, la panza, que es muy peludo, que fuera un poquito más alto, no sé, tantas cosas que se pueden decir que no son mortales para el ego de nadie.

Aunque no soy experta en relaciones de pareja, me parece que el secreto de la felicidad conyugal está en la aceptación del otro tal cual es. Precisamente de eso se trata el amor. Cuando te enamoras de alguien lo quieres como es y punto, ¿o no? ¿O será que yo tengo una idea muy romántica de las relaciones?  Puede que haya cosas que no te gusten del otro. Nadie es perfecto. Todos tenemos defectos.  No sé, digo yo aquí pensando en voz alta.

Imagen vía YouTube

Topics: mentiras piadosas  verdades que duelen  relaciones de pareja