Como estaba casado se hizo el muerto para liberarse de la amante

Cuando me enteré de lo que hizo Michael P. Ward II, de 43 años y oficial de la Marina estadounidense, para deshacerse de su amante, pensé que muchas veces la realidad supera la ficción. Siendo un hombre casado, el oficial Ward, quien hace poco había sido ascendido a comandante del submarino USS Pittsburgh, le puso cuernos a su esposa y cuando quiso salirse del enredo, no se le ocurrió mejor cosa que fingir su propia muerte.

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Ahí es donde yo digo: ¡fin-de-mun-do!  Y me pregunto ¿para qué tanto enredo? ¿No era más fácil terminar con la susodicha y adiós luz que te apagaste? ¿O es que acaso el hombre de blanco estaba envuelto en aquello que llaman una "atracción fatal"? Como quien tiene la fantasía de hacer desaparecer todo rastro de lo ocurrido, el militar "resolvió" su situación con una mentira que le costó el cargo y la carrera en la fuerza armada estadounidense.

En julio pasado, fingiendo ser un tal Bob, supuesto compañero de la Armada de Ward, el oficial le escribió a la amante para informarle de la "inesperada muerte" del marino. La amante, quien de paso estaba embarazada, manejó cuatro horas desde Chesapeake hasta Burke, en el estado de Virginia, acompañada de su mamá y su hermana, para darle las condolencias y ofrecer sus respetos a la familia del que sería el padre de hijo.

Pobre mujer. Cuál no sería su sorpresa cuando el nuevo propietario de la casa donde vivía Ward, le dijo que el hombre no sólo estaba vivito y coleando, sino que había sido trasladado al estado de Connecticut y que ere el nuevo comandante del submarino USS Pittsburgh.

¡Francamente! Y ahora parece que el embarazo de la amante fue lo que hizo que Ward quisiera "desahacerse" de su "segundo frente", fingiendo su propia muerte. Pero la gracia se le convirtió en morisqueta, o como diría mi abuelita: el tiro le salió por la culata. Las autoridades tomaron cartas en el asunto, fue acusado de adulterio y de otras conductas tipificadas como violaciones del Código Criminal Militar.

Como si esto fuera poco, a los pocos días Ward recibió una comunicación escrita en la que se notificaba que había sido despedido de la Armada. Yo, que no tengo vela en este entierro (a ver ¿cuál entierro si aquí no murió nadie?), digo que bien hecho que pague por su estupidez y confieso que a quien me gustaría entrevistar es a la esposa.

Ward conoció a su amante, cuyo nombre no ha sido revelado, en un portal de citas por internet. Durante el tiempo en que intercambiaron correspondencia online, siempre lo hizo con un pseudónimo. Cuando la relación dejó de ser virtual, solían encontrarse en Norfolk donde incluso procrearon el bebé que ahora lleva la mujer en su vientre.

Al no tan honorable Ward, le conviene procurarse un nuevo trabajo. Si fuera la esposa lo demando y me divorcio, y si es por la amante me voy a una corte de familia para que pague por la manutención del bebé que está por nacer hasta que tenga 18 años. ¿Y tú, qué opinas de este bochorno?

Imagen vía U.S. Navy