Lo de Mark Zuckerberg y Priscilla Chan parece que es una verdadera historia de amor

Cuando algún soltero rico se casa todo el mundo comenta. Qué si lo quiere por su dinero, que si habrán firmado un contrato monetario pre-nupcial. En el caso de Mark Zuckerberg pues las lenguas se afilaron más que de costumbre porque la boda se llevó a cabo un día después de la salida a bolsa de Facebook, la empresa que fundó en 2004 desde su cuarto en la Universidad de Harvard.

 Reconozco que estuve de las primeras en el coro de cínicos cuestionando la fecha del matrimonio y hasta las intenciones de la novia Priscilla Chan, pero después de leer un poco sobre ella me dio vergüenza. Parece que Zuckerberg no sólo es millonario, si no que se sacó la lotería con la mujer que escogió para compartir su vida.

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De hecho, aunque pocos tenían información sobre la vida privada del chico de 28 años, resulta que él y Chan, de 27, llevaban varios años de relación, vivían juntos y se conocían desde hace casi una década. La boda, nada elaborada y para un puñado de amigos y familiares, se celebró en la casa de la pareja en Palo Alto, California. Estaban tan decididos en mantener la ceremonia privada, que engañaron a los invitados diciéndoles que se trataba de una fiesta para celebrar la graduación de Chan, quien había recibido hacía días el título de medicina de la Universidad de California San Francisco.

Francamente espero que le hayan avisado a la familia con anticipación. Si llego a casa de mi hijo para una fiesta de graduación y me entero que es su boda ¡lo mato! Claro, después lo felicito porque, según lo que ella misma ha revelado en Facebook, Cilla –como la llaman- parece tener un corazón de oro. ¿Por qué lo digo? Pues fíjense que después de graduarse de bióloga en Harvard no se buscó un trabajo en alguna empresa farmacéutica para ganar plata, sino que se puso a trabajar de maestra. Y en junio de 2008 se inscribió en la carrera de medicina con la intención de ser pediatra. ¿Quién puede ser malo si quiere sanar a niños?

 Además quiere a los animales. En marzo de 2011, la pareja adoptó a un perro, al que bautizaron como  Beat y hasta le abrieron su propia página de Facebook. ¡Qué ternura!. Como si esto fuera poco, Zuckerberg contó hace poco que fue Cilla quien le dio la idea de incorporar el proyecto de donación de órganos en la red social. Lo repito me encanta esa chica, entre los dos tienen la capacidad de hacer mucho bien en el mundo.

Imagen vía The Grosby Group

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