Comprometidos en el amor, aunque vivimos vidas separadas

El sueño de toda niña latina culmina como en las telenovelas: encuentra al príncipe de sus sueños, se conocen durante un tiempo razonable de noviazgo y progresan en el amor camino a la iglesia y con las llaves a un hogar feliz. Hoy día puede que la historia merezca revisarse, y las telenovelas más bien deban empezar a pintar un cuadro menos tradicional porque al parecer las épocas han cambiado y acá, en este país, las relaciones de pareja no son como las de abuelo y abuela o mamá y papá. 

¿A qué me refiero? Pues que al pensar en cómo visualizamos la relación propia o la del prójimo, ya es hora de que abramos la mente. Lograr que una relación de pareja sea exitosa puede requerir incluso que vivan en estados (o países) diferentes y se visiten durante los fines de semanas o incluso una vez al mes.

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Lo digo por experiencia propia, incrédula todavía de que dicho sea el caso. Así es, mi prometido y yo tenemos casas en países diferentes y logramos que nuestra vida común se de gracias a la tecnología y con mucha creatividad por parte de los dos. Si bien hemos acumulando más millaje aéreo del que te puedas imaginar para vernos tanto como sea posible, sabemos que realmente no es porque queremos vivir separados, sino porque la mano de cartas que nos ha tocado así lo requiere para que podamos seguir comprometidos en nuestro amor.

Si bien hoy una de cada 20 parejas casadas escogen vivir separados, y más y más matrimonios prefieren que cada cual tenga su propio cuarto o su propia cama, la tendencia es una que está lejísimo de los valores matrimoniales que se nos han inculcado en nuestra cultura latina. Aún así... Un poquito de distancia, ¿no podría ayudar a que tu relación fuese mejor? ¿A encender la llama de la pasión? ¿A valorarse más mutuamente?

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Claro que el mío no es el caso de muchas parejas que entienden que la única forma en la que pueden seguir juntos es viviendo aparte, una tendencia que están documentando sociólogos desde hace un tiempo ya. Sin embargo, como ellos mi prometido y yo hemos aprendido a bregar con los retos de nuestras vidas separadas, a disfrutar la magia de cada reencuentro y a valorar el tiempo que sí pasamos juntos. Por supuesto que nuestra relación es más sólida como resultado de la distancia, tanto más sólida y fortalecida por estar lejos que sabemos sin lugar a duda que lo que más queremos es... estar juntos. 

¿Cómo lo hacemos? Ésta es nuestra fórmula: 1. Hablamos todos los días sin falta. (Incluso seguro hablamos más que muchas parejas casadas que vivien bajo el mismo techo). 2. Llenamos los espacios de tiempo en que no nos vemos con detalles de amor. 3. Buscamos hacer del tiempo que pasamos juntos lo más memorable posible. (Ésas son las cosas que nos recuerdan por qué no podemos esperar para vernos otra vez). 4. Nos hacemos cien por ciento partícipes del diario vivir el uno del otro (incluyendo lo bueno y no tan bueno de la rutina diaria). 

Puede que cada 'adiós' sea difícil y triste, pero cada 'hola' es dulce ¡y maravilloso! Planificar el resto de nuestra vida juntos también nos llena de alegría e ilusión...

¿Crees que un matrimonio pueda sobrevivir los retos de la distancia? 

Imagen via ChristiaanBotha/Flickr  

 

Topics: pareja  matrimonio