La regla de oro también se aplica a tu relación de pareja

Mi esposa y yo estábamos facilitando nuestro curso de matrimonios en la parroquia, diseñado para parejas casadas entre tres meses y 53 años – osea para todos los que quieran venir.  ¡Les aseguro que la diversidad de experiencias, culturas y edades hacen que sea una clase bastante divertida! Y aunque la gran mayoría de las parejas que pasan el curso son jóvenes, las parejas que ya son veteranas confiesan que también aprenden mucho y que le sacan gran provecho.

Llegó la clase en la cual se trata el tema del “egoísmo y el orgullo” como actitudes que pueden afectar muy negativamente la relación matrimonial.  Y en un momento dado les digo: “¿Conocen la regla de oro?”

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Todos me miraron como si no supieran a lo que me refiero. Continúo, “Sí, la regla de oro que está en la Biblia en Mateo 7:12” Aun no parecían saber a lo que me refería... Entonces procedí a alcarar: “A hacer con los demás, como les gustaría que hicieran contigo”. Entonces fue que todos empezaron a entender a que me refería.

Estoy convencido de que cuando pensamos en la regla de oro equivocadamente la aplicamos a nuestras relaciones con los demás y no pensamos muy a menudo en que primero se aplica a nuestra pareja –a la persona que más amamos. El que aplica la regla de oro y trata a su pareja con el mismo amor y cariño que le gustaría recibir, seguramente va a cosechar amor y cariño en abundancia. El egoísmo sólo sirve para destruir al matrimonio y ése es uno de los retos mayores para las parejas de hoy en el mundo de las computadoras, los deportes, las compras y tantas otras distracciones que a veces se convierten en “lo más importante” dejando sin querer que nuestra pareja se sienta hacia un lado. 

La pregunta clave es: ¿Estoy tratando a mi pareja como me gustaría que me tratara a mí?

Imagen vía lo.tangelini/flickr