Un matrimonio, dos camas. Cómo coexistir en el amor

¨Ronca, se mueve mucho en la cama ¡y no me daja dormir!¨ Eso me dice mi amiga Sabrina, quien lleva apenas año y medio de casada. Ella conoció al amor de su vida en un restaurante, y se dice estar tan perdidamente enamorada hoy como el primer día. El caso es que Sabrina y su adorado Felix pueden estar todavía de luna de miel, pero han decidido ¡dormir en camas separadas!

¨¿Camas separadas?¨, le pregunto yo preocupada porque no es muy convencional eso de no dormir junto a la persona con la que quieres pasar el resto de tus días. Ella asegura que el arreglo fue un último recurso ante la frustración de no poder pegar ojo en toda la noche junto a Felix, que admite saber que ronca y que él no podría dormir con él mismo si el fuese su pareja.

Casados, pero en camas separadas, ¿una modalidad o una solución extrema a un problema de todos los días?

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Si como Sabrina tú también sueñas con el matrimonio perfecto, es posible que el secreto esté en dormir en camas separadas. De hecho, al parecer cerca del 23 por ciento de las parejas dicen dormir separados, según revelara una encuesta del National Sleep Foundation hace par de años.

En busca de paz en el hogar (¡y más horas de sueño!), más y más parejas están optando por dormir separados, algo que me pareció muy curioso especialmente cuando leí también que el National Association of Home Builders predijo que para el 2015 se iban a estar construyendo casas con dos cuartos matrimoniales en lugar de uno precisamente por esta realidad a la que me refiero en el título del post.

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Entonces ¿será que es mejor tirar la toalla así como así cuando hay algo en nuestra pareja con lo que no podemos vivir? Claro que este caso es extremo y no tan fácil de solucionar (¡a menos que duermas con tapones en los oídos o le pongas a él un bozal para dormir!), pero hay tantos pequeños defectos por los que mucha gente termina divorciándose.

Ceder un poco de parte y parte sería lo ideal. Si sabes que hay hábitos suyos que detestas, háblale calmadamente sobre ellos y pídele que los modifique. Eso sí, está dispuesta tú también a modificar los hábitos tuyos que le molesten a él.

Imagen vía Thinkstock