¿Con qué se come el discurso del State of the Union?

¿Cuántas veces no hemos escuchado mencionar del “sueño americano”? Muchas. De hecho, creo que es una de las ideas más recurrentes cuando hablamos de inmigrantes e inmigración. Sea cuál sea el motivo que nos traiga a Estados Unidos, quienes decidimos hacer de esta nación nuestro hogar tratamos de tener una buena calidad de vida.

Hablamos constantemente de alcanzar un mejor estatus socioecoómico, de trabajar duro para que nuestros hijos tengan acceso a una buena educación. En fin, de todas las cosas que casi por naturaleza sueña el ser humano, pero hoy amanecí con ganas de hacerme una pregunta en voz alta y de hacérsela a ustedes.

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¿Cuántas de nosotras nos involucramos realmente en el acontecer político del país?, ¿sabemos quiénes son los senadores?, ¿quiénes son los secretarios de estado cuyas funciones son equivalentes a las de los ministros en nuestros países? En una aproximación meramente orgánica hacia el tema, creo que la respuesta es: no muchas.

Hablando con mis amigos, casi todos con menos de diez años de residencia en Estados Unidos, me he dado cuenta de que casi ninguno de nosotros ha desarrollado el sentido de pertenencia con el marco legal y político de los Estados Unidos. Nos preocupan las leyes de inmigración. Sí, de eso estamos pendientes ¿cuándo las aprueban?, ¿cuáles serán los cambios? También conocemos a los políticos que llevan apellidos hispanos como Robert Menéndez. ¿Qué decir del júblio y el orgullo que sentimos cuando Sonia Sotomayor, fue nombrada como miembro de la Corte Suprema de Justicia?

Este martes 24 de enero, el presidente Barack Obama pronunciará el State of the Union (Discurso de la Nación) ante el Congreso. No hay que ser un analista político, para darnos cuenta de que el ángulo con el que la mayoría de los medios latinos están enfocando la cobertura es el tema migratorio. ¿Hablará Obama esta vez de la tan esperada, anunciada, prometida y cacareada reforma en las leyes migratorias? No digo que ésa no sea nuestra prioridad, pero hoy en voz alta me pregunto y reflexiono sobre el proceso de adaptación social que vivimos los inmigrantes.

Muchos de nosotros seguimos con pasión la política de nuestros países (¿quiénes son los candidatos?, ¿qué está pasando en tal o en cuál aspecto?), pero no nos involucramos con nada de lo que ocurre aquí. Quizás porque así como muchos de nosotros pasamos la vida entera soñando con volver y retirarse en nuestros países, nuestros corazones están allá, en nuestra tierra y por eso el apego, el sentido de pertenencia.

Hay otros que van desarrollando una suerte de limbo, que no sienten que pertenecen a ninguno de los dos sitios. Saben que no volverán a sus países, pero tampoco hacen un esfuerzo por adaptarse completamente a este país. Hoy me di cuenta que yo corría el riesgo de caer en este grupo…

Ayer estuve en una reunión, donde había latinos quienes al igual que yo llevan entre cinco y diez años residenciados en Estados Unidos. Conversando con ellos me di cuenta de que casi ninguno está pendiente de lo que dirá el presidente Obama en su discurso. Es como si sintiéramos que no es nuestro presidente. Sin embargo, otros de mis amigos, unos con raíces ecuatorianas y otros puertorriqueños no sólo se mostraron apasionados hacia el tema, sino que no entendían nuestra apatía y nuestro desconocimiento de la arena política. No lo estoy justificando, pero consigo la explicación en lo que exponía antes acerca del sentido de pertenencia. Sin embargo, creo y sé que hoy en día soy ciudadana estadounidense, y deseo comenzar a serlo más allá del pasaporte. Quiero salir de esta apatía. Si bien es cierto que no sueño ni deseo con lanzarme al ruedo político, al menos creo que llegó el momento de despertar en mí un poco más la conciencia de que ser un buen ciudadano va más allá de respetar las leyes, no botar papeles en la calle, pagar impuestos y portarse bien. Ser un buen ciudadano es también preocuparse por el colectivo y saber quiénes, cuáles y cómo nos afecta el acontecer político nacional. Dejemos de preguntarnos con qué se come eso…

¿Conoces, te importa o te involucras en la política?   

Imagen vía The White House/flickr