Polémica por solicitud de permiso legal para que niña violada de 11 años pueda abortar

¿Hasta qué edad las niñas juegan con muñecas? ¿Hasta qué edad podemos llamar niñas a nuestras hijas? Cuando mi abuelita murió yo tenía más de veinticinco años y ella seguía diciéndome niña. ¿El hecho de que el cuerpo esté apto para concebir significa que ha llegado la madurez emocional y mental?

Justamente ayer, hablaba con una de mis amigas en Venezuela y le estaba preguntando por mi “sobrinita” –su hija- y me contaba muerta de risas, la anécdota de que estaban en la puerta de la casa esperando que el marido sacara el carro del estacionamiento y un grupo de adolescentes –muchachos del vecindario- pasaron en sus motociclestas y le gritaron a su esposo: “¡Epa, suegro!”, cosa que lo enardeció y les respondió con una serie de improperios.

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Mi amiga y la niña y que se quedaron paralizadas. La cosa no paró ahí, José Eduardo –el esposo de mi amiga- se consiguió al papá de uno de los muchachitos motorizados en el gimnasio y le reclamó por el atrevimiento de su hijo. El otro papá, suavizando la situación le dijo: “chico, ¿qué quieres tú que hagan los muchachos si la niña tuya está para concursar en el Miss Venezuela? Relájate y prepárate que ahora es que vas a corretear muchachos”.

Isabella, la hija de mi amiga, tiene once años, está más alta que su mamá. Se ha convertido en toda una señorita, con piernas largas y caderas torneadas. Es fanática de Justin Bieber y manda como “mil mensajes de texto al día”, según me ha contado su madre. Isabella, sin duda es una niña.   

A miles de millas de Isabella, en la población argentina de Entre Ríos, vive otra niña que también tiene once años, pero está embarazada. Concibió un bebé tras una violación. La madre de la niña, cuyo nombre se ha mantenido en la reserva en los medios de comunicación, ha solicitado ante las autoriades argentinas permiso legal para que permitan que se le practique a su hija un aborto. Se lo han negado.

Este caso ha levantado la polémica en el país austral sobre la legalización del aborto. Hay asociaciones civiles que se oponen a la legalización del aborto, inclusive en situaciones como ésta, argumentando que después de la concepción ya ha sido creada otra vida y que bajo ningún motivo debe ser interrumpida. Una de estas organizaciones no gubernamentales es la (ONG) Pro Vida, cuyo vocero Roberto Castellano, ha manifestado públicamente su oposición a que se practique un aborto tanto a la niña violada- cuyo nombre no ha sido revelado- como a cualquiera.

A este grupo se suma Hugo Cettour, Ministro Secretario de Estado de Salud, de la región nororiental de Entre Ríos. De acuerdo a las leyes argentinas, la única manera de conceder derecho para practicarse un aborto no punible es que la salud de la madre estuviera en riesgo y tanto el Ministerio de Salud, como los médicos del Hospital Materno Infantil San Roque, donde la niña fue atendida tras ser violada, sostienen que la menor está saludable. Al parecer, la madre ha desistido de la solicitud para que sea autorizado legalmente el aborto de su hija. 

Sin embargo, la niña y su familia también han conseguido el apoyo de otras organizaciones sociales de la nación sureña, como la Alianza Argentina para la Salud de la Madre, Recién Nacidos y Niños, cuyo vocero Raúl Merces, asegura que esta niña no solamente ha sido violentada físicamente, sino también a nivel sicológico y emocional y que en su caso está más que justificado un aborto no punible.

De acuerdo a un reportaje de CNN En Español, en Argentina anualmente más de 3.500 adolescentes menores de 15 años se convierten en madres, pero la cifra de quiénes se practican abortos clandestinos es mucho más elevada.

Convertirse en madre es una decisión muy personal. Sin duda, este caso no es sencillo, porque si bien es cierto que la vida de una criaturita no debería ser penalizada, también lo es que las condiciones en las que ese niño fue concebido fueron atroces. ¿Por qué no reflexionamos juntas sobre esta delicada situación?