La confunden con prostituta por tener un marido blanco

maureen evans arthursLa historia de Maureen Evans Arthurs me tiene la sangre hirviendo de indignación. Sé que comentarios inapropiados de hombres racistas y desubicados no es lo peor que le puede pasar a una mujer de color en este país, pero me parece increíble que pasen estas cosas hoy en día. Además, debo confesar, que me trae malos recuerdos, de otros momentos indignantes de mi vida.

Maureen Evans Arthurs ha debido aclarar que no era prostituta, sino una mujer casada, más de una vez, por ser cariñosa con su marido en público. Cuando te cuente los detalles creo que te vas a sentir identificada con ella, sea cual sea tu color de piel.  

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Maureen Evans Arthurs contó su historia en el diario The Washington Post, después de que vio en Twitter la avalancha de respuestas que mujeres de color tuvieron ante una pregunta de la revista Ebony, de cuántas habían sido confundidas con prostitutas. ¡Qué desgracia!  No sin vergüenza, relata como en los 10 años de matrimonio y un hermoso hijo, al menos cinco veces ha tenido propuestas indecorosas, porque la confundieron con una sexo-servidora.

En su artículo, esta mujer, asegura que hay estudios que demuestran que las mujeres de color reciben más acoso sexual de extraños que las blancas. Estamos hablando de que un 48% de las afroamericanas y un 45% de las latinas han pasado por esta situación, frente a 36% de las blancas. 

Pero el racismo no se queda ahí. Los primeros capítulos de la serie Cristela, protagonizada por la humorista latina Cristela Alonzo y Carlos Ponce, cuentan como una amiga rica de la hermana la confundió con la nana de los niños. La manera en la que presentaron la situación me dio risa, lo reconozco, pero no es algo extraño. Nos ha pasado en mi familia, donde mi cuñada, una hermosa morena de rizos, tuvo una niña-mi sobrina- más blanca que la leche y de cabello rojizo. ¡Hasta en el pediatra le han preguntado si es la que la cuida!

Tengo una prima, orgullosa descendiente de la etnia Wuayúu, en el norte de Colombia y Venezuela, que sufrió más de una vez en el parque con su hijo, quien salió al papá, un catalán de ojos verdes. 

¿Hasta cuándo tendremos que lidiar con los prejuicios de la gente en relación a su genética? ¿Por qué no nos entra en la cabeza que el color de la piel es un tema de DNA, así como el tamaño de la nariz o la altura. Eso por no hablar de los prejuicios culturales, pero esto del color es demasiado. 

Imagen vía  Maureen Evans Arthurs

Topics: discriminacion  racismo  violencia contra la mujer