Muere Brittany Maynard, la mujer con cáncer incurable en el cerebro

Se dice que la esperanza es lo último que se pierde y eso es justamente lo que ya no tenía Brittany Maynard, la joven de 29 años que se había convertido en la cara del derecho a morir con dignidad. La mujer, quien tenía un avanzado e incurable cáncer en el cerebro y terribles síntomas, murió acompañada por sus seres queridos en su propia casa, en el estado de Oregon.

Tengo más de media hora llorando con la noticia y con el video que dejó esta valiente muchacha, quien no llegó a cumplir los 30 años, y decidió irse antes de que el tumor le causara mayor sufrimiento a ella y a sus familiares. Sé que los que la sobreviven están desolados, pero espero que encuentren consuelo en saber que no padeció demasiado. Lo digo como hija de alguien que murió de cáncer. Nadie se merece pasar por algo así.

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"Adiós a todos mis queridos amigos y familia que amo. Hoy es el día que elegí para morir con dignidad a causa de mi enfermedad terminal, este terrible cáncer cerebral que me ha quitado tanto… pero que me hubiese quitado mucho más", escribió Brittany Maynard en su cuenta de Facebook. "El mundo es un lugar hermoso, los viajes han sido grandes maestros, mis amigos cercanos son los que más me han dado. Hasta tengo un grupo de apoyo a mi alrededor mientras escribo… Adiós mundo. Repartan buena energía".

Se despidió del mundo con una frase que no existe en español: "Pay it forward." La traducción literal sería "págalo hacia adelante", pero eso no tiene sentido. Lo que quiere decir es que si alguien te hace un bien, no te preocupes de devolverle el favor a esa persona. Hay que ocuparse de hacerlo por alguien más. Hacer el bien a la próxima persona que lo necesite.

Confieso que tenía la esperanza, algo infantil, de que Brittany Maynard fuese la protagonista de un milagro. Su historia fue demasiado cruel. Alrededor de su primer aniversario de casada comenzó a sentir terribles dolores de cabeza. Fue diagnosticada con un tumor cerebral. Inicialmente, se pensó que tenía tratamiento, pero en meses los médicos le fueron cortando la expectativa de vida. Pasó de años a semanas. Todos nos conmovimos con sus videos, desde que se convirtió en la cara del movimiento que defiende el derecho a una muerte digna de los pacientes terminales. De California se había mudado a Oregon, donde es legal que los enfermos desahuciados decidan cuándo y cómo van a morir.

Quizá el milagro haya sido que, en medio de su tragedia, se haya tomado el tiempo de dar a los demás la fuerza para escoger un derecho que parece elemental.

Yo sé que a mucha gente esto le parece un suicidio. También sé que muchos consideran su decisión un pecado. Para mí, es todo lo contrario. Si uno cree en Dios, también tiene que creer que fue ese Dios quien le dio a los seres humanos la inteligencia y la compasión para evitar el sufrimento irremediable.

Admiro muchísimo a Brittany Maynard, a su esposo Dan Díaz y a sus padres. Ella era hija única. Habría sido entendible que su mamá se opusiera a esto con todas sus fuerzas. Su amor de madre la debe haber hecho rogar por un día más, minutos más, segundos más con su niña. Pero también sé que no debe haber querido verla sufrir. Esta señora dijo públicamente que apoyaba la decisión de su hija. Yo no sé si hubiese podido ser tan fuerte.

Me gustaría mucho que se cumpliera el último deseo de Brittany Maynard y que su campaña a favor de la muerte con dignidad provocara un debate que nos haga reflexionar a todos, comenzando por médicos y legisladores, sobre lo que significa la calidad de vida y el sufrimiento de los enfermos terminales. He pasado ya cuatro veces por la agonía de una persona sin esperanza de cura. Ellos tendrían que poder decidir como serán sus últimos momentos.

Este es el último video que dejó la joven. Está en inglés, pero si entiendes un poco vale la pena verlo. ¡Descansa en paz Brittany!

Imagen vía The Brittany Maynard Fund

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