Madre somete a su hija a las más desgarradoras torturas

thread and needleLa verdad es que no sé ni por dónde empezar de la rabia que tengo. Y te pido amiga que si estás en esos días sensibles, o dando pecho, entonces mejor que ni leas esta barbaridad. Porque se trata de la historia de una desgraciada abusadora que se dedicó a torturar a su hija de una forma tan, pero tan cruel, que creo que nunca debió ser madre. Las autoridades de Pensilvania ya arrestaron a Rana L. Cooper, una mujer de 46 años sobre contra quien pesan acusaciones terribles por todo lo que le hizo a su hija, de la que abusó sistemáticamente con una crueldad sin límites.

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La lista de atrocidades es terrible. Un verdadero rosario de maldades. Rana es "madre", si es que a esto se le puede llamar madre, de siete hijos. Y los abusos habrían comenzado tan pronto como la mujer adoptó a una niña en 2008, quien ya hoy es adolescente, y le contó su macabra historia a la policía.

Según relató la víctima, su mamá adoptiva no la dejaba comer ni beber nada, hasta que no acumulara una cierta cantidad de puntos haciendo oficios domésticos como la limpieza de la casa y baños. A causa de este abominable sistema, muchas veces la niña se hizo sus necesidades encima y no tenía derecho ni siquiera a tomar ningún líquido por varios días.

Pero además, cuando podía comer, tenía que hacerlo después de que el resto de la "familia" hubiera vaciado sus platos. Como si esta humillación no fuese suficiente, en múltiples ocasiones, la obligaban a comer y era tanta la comida que le ponían en la boca, que le inducían el vómito

Pero la maldad sin límites de esta mujer llegó a al extremo de hacerla comer excrementos de gatos,  obligarla a "limpiar" el toilette con las manos y comer lo que se le quedaba pegado en dedos y uñas.

Una vez la mujer trató de coserle la boca con aguja e hilo y en más de una oportunidad amenazó con cortarle la lengua.  Y si la llamaban y no escuchaba de lo aturdida que estaba, entonces la obligaba a meter varios hisopos a la vez en sus oídos al punto que la hizo sangrar y la dejó parcialmente sorda. También intentó sacarle los ojos. ¡Qué horror!

Lo más triste de esta historia es que el esposo de esta desgraciada, el padre adoptivo de la víctima, estaba al corriente de muchas de estas aberraciones y nunca hizo nada, con lo que es cómplice de estos atropellos.

Sigo sin entender para que gente como esta trae hijos al mundo y además adopta a otros. Por fortuna ya esta niña fue separada de esta familia que nunca debió tenerla. Ojalá encuentre la ayuda necesaria para que pueda vivir una vida normal.

Y Dios quiera que sobre esta mujer caiga todo el peso de la ley. Y menos mal que no soy juez ni vivo en la Edad Media, porque quisiera que le aplicaran las mismas torturas horribles que le practicó a su hija.

Imagen vía Corbis

Topics: abuso infantil  crueldad  crimen  maldad sin límites  madre maldita  madre adoptiva