Lucy Allain, una estudiante en pie de lucha

Mercedes tiene 19 años. Nació en Colombia y llegó a Nueva Jersey cuando tenía nueve. Nunca más ha vuelto a su tierra. De hecho, no la recuerda mucho. Mata la nostalgia por un país que ha imaginado más de lo que lo ha vivido, comiendo bandeja paisa y pan de bono en la Avenida Bergenline, en Union City.

Mercedes estudiaba en uno de los Community Colleges de Nueva Jersey, hasta que su madre se vio imposibilitada de continuar pagando su matrícula –tenía que pagar como estudiante internacional-. “Mecha”, como la llama su mamá, casi no habla español. Con dificultad rasguña algunas frases, todas en presente porque no sabe conjugar los tiempos verbales y , es incapaz de desarrollar una conversación en este idioma.  

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Sabe quién es Washinghton , pero con dificultad atina a responder si alguien le pregunta quién es Santander. Tiene primos a los que no ha visto en años y tías que son una voz al otro lado del teléfono. Es más cercana a sus amigos de aquí. Se viste, come, camina y piensa como “gringa”, pero no lo es. Tampoco se siente colombiana, al punto que hace como tres semanas fue que se enteró que Uribe ya no es el presidente de Colombia y que en Medellín no hay playa.

 Mercedes quiere ser enfermera, pero su sueño se ve truncado por una tarjeta de residencia que no tiene y que según el precandidato republicano Mitt Romney no debería merecer por haber violentado las leyes de inmigración de Estados Unidos. El detalle es que Mercedes no las quebrantó. Ingresó con una visa de turista, junto a su madre. Visa que se venció y que la convirtió em una indocumentada.  Mercedes, bien podría beneficiarse del Dream Act, pero políticos como Romney, se oponen a esta legislación.

La historia de Lucy Allain, una joven peruana que lucha activamente en favor de la aprobación del Dream Act y, quien ha confrontado públicamente al precandidato presidencial, coincide con la de Mercedes. Esta chica escrtibió en su blog: “como muchos han escuchado , todo el mundo sueña con el Sueño Americano, una de esas personas soy yo. Mi madre me trajo a este país , junto a mi hermano menor en busca  de una mejor calidad de vida, de una mejor educación. Vinimos como turistas hace una década y decidimos quedarnos . AHora soy una estudiante indocumentada. Estar en esta situación es muy difícil. No puedo aplicar a ayuda financier ni a ningún tipo de beca, porque la mayoría require un número de seguro social, que nosotros no tenemos”.

Me siento bendecida y agradecida de que mis hijos no se cuenten entre las filas de Lucy y de Mercedes, quienes no deberían ser penalizadas por su estatus migratorio. El tema migratorio es complejo, claro que lo es. Pero también hay mucho de injusticia. Hay casos que no pueden ser encasillados en en la rigurosidad de un formulario.

¿Qué pasa con la tropa de flojos que viven y abusan del sistema de seguridad social de los Estados Unidos, simplemente porque son ciudadanos o residentes? Conozco a una muchacha y, cuando lea esto sabrá que estoy hablando de ella, que va todas las semanas, sin excepción a la peluquería. Compra ropa con regularidad, maneja una camioneta de lujo, sale a tomarse un traguito para desestresarse frecuentemente y no trabaja. Por alguna razón que no quiero ni necesito conocer, sé que se beneficia de varios programas sociales. No estudia, no trabaja y sus conversaciones más profundas giran entorno a las telenovelas y al divorcio de J.Lo. ¿Quién merece más el apoyo del Estado, ella o Mercedes y Lucy?

Ojalá que la miopía de los poderosos consiga unos buenos lentes pronto, ojalá que las leyes de inmigración y su reforma dejen de ser una promesa electoral para convertirse en una realidad. Ojalá Mercedes y Lucy, materialicen su sueños estudiantiles…   

Imagen vía Univision/YouTube