Tomar un taxi ha podido ser lo más peligroso que hiciera en su vida

Ella estaba borracha en un bar de West Hollywood, en el Sur de California y resolvió irse a su casa. No recuerda cómo, pero lo cierto es que solicitó los servicios de Uber, que conecta choferes independientes en 36 países, con usuarios que necesiten un aventón con solo tocar la pantalla de sus teléfonos inteligentes. Pero resulta que el conductor que le tocó a esta mujer, Frederick Dencer, de 32 años, quiso pasarse de listo y tener sexo con ella. No creerás como terminó todo.

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Uber es un negocio que conecta a choferes independientes que atienden como si de un taxi se tratara, cuando alguien requiere que lo lleven de un sitio a otro. Los conductores son sometidos a un chequeo de antecedentes criminales, tienen licencia para conducir y están asegurados. Además a los usuarios se les pide que den feedback como una manera de mantener el negocio a tono con las exigencias de servicio de la vida moderna en los 36 países donde Uber opera y en los cuales transporta a unas 800 mil personas semanalmente.

Pero de nada sirvió la tecnología de Uber, porque cuando Frederick fue a recoger a su clienta, en lugar de llevar a la casa de ella, se la llevó a un motel a 17 millas de distancia y se le salió el animal que lleva dentro.

Cuando despertó al día siguiente y se dio cuenta de que estaba en el motel, la mujer llamó al número de emergencias 911 y pidió ayuda. Al llegar la policía encontró a Frederick todavía en el cuarto.

Ahora el hombre está tras las rejas porque se sospecha que secuestró a la mujer para luego tener sexo con ella. Él dice que ella ni siquiera fue capaz de darle la dirección a donde quería que la llevara y que se acariciaron y nunca le pareció que ella no quería nada con él, pero que en todo caso en la mañana cuando ella se quiso ir, él no la detuvo.

Hubo algo raro en la contratación del servicio de Uber. Al parecer no se hizo por los canales regulares. En todo caso, el hombre no sólo está preso y tendrá que pagar una fianza de un millón de dólares, sino que Uber le suspendió su cuenta.

En todo caso, creo que aquí la moraleja es que hay que tener mucho cuidado con la bebida. Porque de que te afecta los sentidos, los afecta. No digo que el hombre no haya tenido la peor de las intenciones. Pero andar por ahí borracha, sin ser capaz ni siquiera de recordar tu dirección, da como miedo ¿no crees?

De todas maneras, las autoridades tampoco son tontas. Ya el monto de la fianza indica que sospechan que en efecto este desgraciado trató de aprovecharse del hecho de que la víctima estaba intoxicada. Qué miedo.

Imagen vía Thinkstock

Topics: abuso sexual  sexo sin consentimiento  borrachera  crimen  uber