Convención Democráta con sabor latino (VÍDEO)

Una joven indocumentada, Cristina Saralegui, una mujer insultada por los republicanos y empresarios pidiendo una reforma migratoria para poder mantener mano de obra calificada prepararon anoche la entrada para el maestro de la política estadounidense: El ex presidente Bill Clinton.

Conocí a Clinton en junio de 1998. El escándalo de Monica Lewinsky estaba a todo motor. Fue en un picnic en la Casa Blanca para celebrar la llegada del verano.  Me acuerdo cómo el Servicio Secreto lo dejaba tomarse fotos con viejitas, señoras y niñas. Ahora, mujeres jóvenes, olvídense. Se paraban al lado de él como una pared inamovible. Aun así, el presidente echaba el ojo. Parecía un hombre latino checando las figuras femeninas a su alrededor. 

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Esta debilidad por las mujeres lo convirtió en un paria durante la elección de 2002. Su nombre estaba prohibido.  La dirigencia demócrata no le dio la espaldo a Hillary Clinton en las primarias de 2008, por el temor de que los romances extramaritales de su marido acabaran con su candidatura.

Pero la vida da muchas vueltas y, como decía mi papá: todo cae por su propio peso.

Ahora, visiblemente más frágil, con un corazón que puede dejar de funcionar en cualquier momento, pero con una misión muy clara, anoche, en su discurso ante la convención demócrata,  Bill Clinton demostró que es la máxima figura política del país y nos enseñó porqué. En una actuación magistral, tomó una a una las críticas que hacen los republicanos contra Barack Obama y las demolió con la fuerza de un súper héroe.

Sin embargo, lo hizo con calma, sentido del humor y tomándose su tiempo para presentar temas complicados de gobierno de una manera sencilla, que todos en la sala parecían entender a la perfección.  El ex presidente de 66 años dijo muchas verdades, pero la frase que me pareció más significativa de todo el discurso fue: Los republicanos lo dejaron (a Obama) "con un desastre y ahora quieren sacarlo, porque no lo está limpiando con la rapidez que ellos quisieran."

Dado el estado en que George W. Bush dejó al país, "ningún presidente, incluyéndome a mí o a cualquiera de mis predecesores, lo podía reparar en apenas cuatro años", agregó el ex mandatario. Fue tremenda afirmación, pues fue bajo la presidencia de Clinton que Estados Unidos vivió el mayor período de expansión económica de su historia.

En medio de su discurso de 48 minutos, Clinton también habló de la importancia de abrir el camino a la ciudadanía para los "soñadores" o "dreamers", los jóvenes indocumentados que vinieron al país de niños.

Antes de la participación del ex mandatario en horario estelar, Benita Veliz, una "soñadora" de San Antonio, Texas, se convirtió en la primera indocumentada en hablar en una convención partidista en Estados Unidos. La chica, quien fue la mejor de su escuela en la secundaria y se graduó de dos carreras universitarias a los 20 años, explicó como llegó a este país de niña, traída por sus padres y ha vivido con el miedo de la deportación.

Después de darle las gracias a Obama por detener las deportaciones de jóvenes como ella, Benita presentó a  Cristina Saralegui, quien usó una mezcla de español e inglés para resaltar la importancia de votar por Obama, y de hecho, simplemente de votar. "No protesten ¡voten!...pa'lante, pa'lante, pa'trás ni pa' coger impulso", subrayó.

Cristina y Benita no fueron las únicas latinas en escena anoche. El alcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa es el presidente de esta convención y apareció varias veces en escena. Y todos los políticos, incluyendo a Obama esta noche, tendrán el trabajo del arquitecto peruano Luis Tochiki a sus espaldas. Fue su firma la que diseñó la escenografía. ¡Que orgullo!

 

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Image via Getty Images

Topics: barack obama  democratas  inmigración