Peña Nieto ganó por su impecable copete y su cara de galán de telenovela.

Van tres noches de discusiones durante la cena, y todas giran alrededor del triunfo innegable de Enrique Peña Nieto. No puedo creer  que además de que el PRI se cargué al país, exista la posibilidad de que se cargué a mi matrimonio.

Y es que estemos con quien estemos, hablamos de esto, no podemos desviar el tema una vez que arrancamos y generalmente mi marido y yo, acabamos furiosos y sin dirigirnos la palabra.

Qué importa ya lo que pasó, qué importa lo que pudo haber pasado, la única realidad, es que Peña Nieto es nuestro nuevo presidente, y sólo nos queda cruzar los dedos por México o rezar.

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Sin duda me uno a la tristeza de la comunidad mexicana en Twitter, que expresó su sentir con el tópico #RIP México, y es que para muchos mexicanos, el regreso del PRI representa la muerte de nuestro país, una muerte para la libertad de expresión, para la democracia, para el intelecto, pero sobre todo, una muerte de la consciencia social, pues desgraciadamente, muchos ciudadanos decidieron votar por Enrique Peña Nieto.

Decidieron darle su voto a un candidato inepto, que se escondía cuando debía dar la cara y responsabilizarse de sus actos, a un candidato que queda muy mal parado  cuando le toca responder alguna pregunta que no tiene en el guión, a un candidato que no lee un méndigo libro, que desconoce el precio de la tortilla y que no sabe cuál es el salario mínimo, un candidato con dos hijos concebidos fuera del matrimonio y cuyos actos de campaña, eran unas puestas en escena dignas de los foros de Televisa -dónde su mujer grababa telenovelas-.

Pero como bien lo dijo el recién elegido presidente, "a mí me eligieron la mayoría de los mexicanos". Haya sido como haya sido, el PRI volverá a Los Pinos, gracias a todos los que votaron por él.

Yo ya no pienso pasar más tiempo peleándome con mi familia. Ya lo dije ayer por última vez en la mesa, Peña Nieto ganó por toda la ayuda que recibió de sus "amigos", contó con un respaldo muy sólido, gastó millones de dólares en los últimos años para promocionarse en Televisa, ganó por su impecable copete y su cara de galán de telenovela.

Pero reconozco que ganó también porque resultó más carismático que Andrés Manuel -y ni hablar de Josefina-, porque además tristemente AMLO, no logró borrar la imagen de político conflictivo; pero sobre todo ganó, porque los votantes castigaron al gobierno panista y al idiota de Calderón, por toda la sangre que se derramó en el sexenio.

Y si ganó por comprar votos o amenazar gente o porque Salinas es su padrino, ya da igual, el caso es que ganó.

Las cifras más recientes confirman que Enrique Peña Nieto obtuvo el 38.21% de la votación y Andrés Manuel López Obrador, obtuvo el 31.59%.

Fue una jornada electoral histórica con 49 millones de votantes, la mayor asistencia a las urnas que se recuerde en nuestro país.

Ahora sólo me queda decir que por amor a México, no pienso discutir más, pienso aceptar lo que los otros mexicanos decidieron. Pero de verdad espero de todo corazón, que la que equivocada haya sido yo, y que en unos años no lamentemos todos su triunfo. Ojalá que no se crea que gobernar el país es como grabar una telenovela, y que de verdad se ponga a trabajar.

Imagen vía Angélica Rivera de Peña/flickr

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