¿Será que una oración y una velita podrán sacarnos de esta crisis?

No tenía ni idea de que en Estados Unidos había un National Day of Prayer (Día Nacional de la Oración), a pesar de que tal celebración alcanza hoy su sexagésimo primer aniversario. Así soy soy, vivo en mi propio mundo. Tampoco me extraña que tal festivo levantara tanta polémica. En lo que va del día he leído al menos cuatro columnas en medios respetables despotricando sobre la fecha.

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Algunos activistas piden que se le denomine National Day of Reason. (Día Nacional por una razón) porque al llamarlo National Day of Prayer, se está violando un derecho constitucional de libertad de culto. Argumentan que de alguna manera se está tiñendo dicho festivo con una intención religiosa y que eso va en contra de del espíritu de libertad que sustenta esta nación.

Quizás hasta ahí les compro la idea. Pero malgastar tiempo y tinta hablando tanto de lo inoportuno e ineficaz que resultará para la unidad nacional un día de oración, me parece tonto. Todos los seres humanos necesitan un asidero, religiosos, ateos, agnósticos. Todos. Hasta el que dice que no cree en nada, cree que no hay nada en que creer.

En ésta y todas las naciones, los meses, los años pasan y con ellos las circunstancias nos van arrastrando en situaciones personales, nacionales y mundiales. En líneas generales, dejamos que el tiempo fluya desorientado, como si el pasado fuera totalmente inocente del futuro.  Pero, es ahí cuando tratamos de atajar el porvenir y darle un sentido que nos favorezca.

La mayoría de las personas – los que profesamos alguna religión y los que no- cuando nos vemos abrumados por una situación, muy en nuestro interior anhelamos salir bien librados. Mi papá solía decir que hasta los ateos al menos una vez en su vida habían dicho "Ay, Dios mío".

Sí, un día en el que oremos juntos no nos va a solucionar todos los problemas. No se va a resolver la crisis hipotecaria, ni se va a acabar la guerra, tampoco se van a producir los millones de empleos que se necesitan, ni vamos a consegurile una salida al problema de las leyes de inmigración. Por nombrar algunos problemas que aquejan la cotidianidad del estadounidense, pero si creo que nos puede ayudar a recuperar un poco la fe, el sentido de hermandad. Yo sigo siendo de las que cree que es verdad que la fe mueve montañas. Y no creo que alzar una oración o un pensamiento positivo en pro de este país poderoso y abatido nos haga daño. Todo lo contrario. Un viejo dicho latino asegura que lo que se pierde por un lado se recupera por el otro. Quizás el portaviones que nos llevará a recuperar la autoestima como colectivo está anclado precisamente en nuestra manera de vislumbrar un futuro próspero como nación.  Y eso lo podemos conseguir uniendo nuestros pensamientos positivos o nuestras oraciones, no importa el nombre que les demos, lo importante es la intención. Así que por mi parte me uno a este National Day of Prayer.  

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Imagen vía hpebley3/flickr

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