¿Apareció el rostro de Jesús en una tortilla?

Un hombre de Albuquerque, llamado David Sandoval,  guarda en una cajita de madera, entre algodones como para que su tesoro no se tropiece ni golpee, lo que considera un milagro: un pedazo de tortilla, en la que afirma se ha reflejado el rostro de Jesús.

Sí, nada más y nada menos que la cara del hijo de Dios, o por lo menos a quien asumimos los cristianos como el Mesías. 

Algunos  como yo, nos inclinaremos a creer que verdaderamente el Señor, se materializó en un pedazo de tortilla. Quién sabe si en este mundo al revés al hijo de Dios le dio por aparcerese en un trozo de un alimento cotidiano a ver si así  empezamos a "amarnos unos a los otros".

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No, no es que estoy predicando nada, es simplemente que porqué no creer. ¿Por qué no asirnos a algo que nos de un poco de esperanza? Habrá otros, quienes no verán el rostro de Dios por ninguna parte y pensarán que éste hombre es un charlatán que pretendía asomar su rostro a los medios, hasta en ese caso me parece válido porque así se desata una polémica entre los crédulous y los incrédulous y, el nombre de Jesús, salta a la palestra. Aunque, más que el nombre en sí mismo, me encantaría que pensarámos en su significado.

La polémica por las apariciones y los milagros, no son nuevas. ¿Acaso el pobre Juan Diego no tuvo que batallar para probar que si era la Virgen quien se había posado en su ayate en el monte de Tepeyac?

Carlos Marx dijo una vez que la religión es el opio del pueblo, con mucha humildad y sin querer contradecir al filósofo. Creo que tiene razón, pero a la vez es cierto que la gente necesita en qué creer. Todos necesitamos un asidero y las religiones, sin duda alguna, brindan a sus seguidores cobijo y esperanza de que las cosas van a estar bien, de que "todo pasa por algo" o que hay que dejar cualquier situación en manos de Dios ¿o acaso nunca has escuchado alguno de esos populares dichos?

Así, que yo celebro la tortilla de David Sandoval, si ésta va a servir para darnos sosiego.  Si es un espejismo o un milagro, me importa poco. Lo valioso aquí es que este placebo da esperanza a muchos que sentirán que Dios nos sigue mirando.