La tragedia de la cárcel de Honduras pudo haberse evitado

Eran  las 10:45 de la noche del día de San Valentín cuando los lamentos en el área conocida como Bartolina 6 marcaron el inicio de la tragedia. Fue en este módulo de la cárcel de Comayagua,  donde se desató un voraz incendio que en término de minutos se extendió por casi toda la cárcel y cobró la vida de al menos 358 personas.

Los 105 hombres que habitaban el módulo comenzaron a gritar desesperados con la esperanza de un auxilio que nunca llegó. Los bomberos recibieron la alarma 10 minutos, pero por media hora no los dejaron hacer nada. Los guardias pensaron  que se trataba de una fuga masiva.

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Los que entraron ayer, a lo que fue una prisión modelo, encontraron cadáveres calcinados abrazados a los barrotes y pegados a techos de metal. Una escena digna de los infiernos de Dante y su Divina Comedia y que me temo se habrá a sentado en la memoria de estas personas para el resto de sus vidas. Hoy se comenzaron a sacar los cuerpos achicharrados en una procesión macabra que pudo haberse evitado.

Las llamas se propagaron rápidamente al quemarse los colchones, ropa y sábanas de los reclusos.  “De repente alguien gritó: ‘fuego, fuego, fuego’ y sentí miedo y comencé a pedir auxilio junto a mis compañeros de celda”, relató a la prensa hondureña el recluso Silverio Aguilar. La misma situación enfrentaron los internos de los módulos 7, 8, 9 y 10, con la diferencia que estos tuvieron más tiempo de derribar los techos de zinc y madera, lo que permitió que muchos lograran salvar sus vidas al saltar por la parte de arriba.

Las autoridades investigan tres posibles causas: la de un cortocircuito, que uno de los reclusos le habría prendido fuego a un colchón con aparentes fines suicidas, y la de un posible enfrentamiento entre dos reclusos. El presidente Porfirio Lobo ordenó la separación temporal de las autoridades penitenciarias para garantizar una investigación eficaz de las causas del incendio.

Un informe que las Naciones Unidas (ONU) había enviado recientemente al gobierno de Honduras y publicado exclusivamente por la agencia de noticias estadounidense Associated  Press (AP) indica que más de la mitad de los presos en Comayagua aún no habían sido juzgados, o estaban allí detenidos por sospecha de ser miembros de alguna mara, las mortales pandillas (gangas) centroamericanas.

La investigación de la ONU señalaba que sólo había 51 guardias asignados a la cárcel en el día y 12 de noche, para una población de más de 800 prisioneros. La cárcel no tiene servicio de salud médica o mental y el presupuesto es de menos de un dólar al día por prisionero para alimentación.

Como siempre pasa en estos casos, los llamados para la reforma del sistema carcelario del país están por doquier. Disculpas, reportes, declaraciones, lo típico. Pero no me queda ninguna duda de que antes de que el viento haya terminado de esparcir las cenizas de las víctimas, las autoridades dejaran el tema de lado. Sólo el dolor de las familias permanecerá vivo para siempre. 

 Imagen vía AP