¡Qué dolor por las familias de los presos muertos en Honduras!

Antes de que sonara el despertador esta mañana, mi IPad estaba dando prácticamente saltos con las alertas sobre la tragedia en la cárcel de la ciudad hondureña de Comayagua. Las alertas en inglés y en español me hicieron pensar de inmediato en el dolor que estarían sintiendo las familias de los presos. Las autoridades han confirmado una cifra de 357 muertos, que probablemente siga subiendo.

Los relatos de los testigos son espeluznantes. Hablan de los gritos de personas atrapadas en celdas envueltas en llamas. De madres, padres, hermanos e hijos desesperados, que fueron alejados del lugar a la fuerza. De mujeres con bebés en los brazos lanzando piedras con frustración a los policías. La excusa de las autoridades carcelarias del país fue que no encontraban al guardia que tenía las llaves. ¿En serio?

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Las noticias sobre tragedias en las prisiones de nuestros países ya no son novedad. Más de 500 personas han muerto en los últimos cinco años en centros penitenciarios de Argentina, México, El Salvador, México, Venezuela y ahora Honduras. La anécdota de como han comenzado estas masacres difiere de episodio en episodio, pero los defensores de los derechos humanos mencionan las mismas causas en todos los lugares: sobrepoblación, hacinamiento, control de las cárceles por mafias de presidiarios, falta de mantenimiento de los planteles y abusos generalizados.Como si la pérdida de vidas no fuese suficiente, se teme que haya prisioneros sueltos en Comayagua, a unos 140 kilómetros de la capital de Tegucigalpa. Los residentes del área deben pasar del horror al miedo. Yo francamente no sé que haría si estuviese en su lugar.

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Específicamente en Honduras, se considera que las prisiones están rebosadas a más del doble de su capacidad, con casi 13.000 personas en espacios diseñados para menos de 6.000.

El gobierno aseguró que adoptará medidas para mejorar los centros penitenciarios del país, que permanecen en malas condiciones estructurales desde hace 40 años y no han sido mejorados por falta de recursos. Sin embargo, en julio de 2010, el presidente Porfirio Lobo declaró un estado de emergencia en nueve de las 24 prisiones de Honduras. Su ministro de Seguridad consideró entonces que las prisiones eran "universidades del crimen" y estaban desbordadas por la superpoblación.  ¡A ver si un desastre de esta magnitud los impulsa a hacer algo de verdad!

 Imagen vía AP