Dos reactores nucleares más en Estados Unidos, ¡qué nervios!

Los últimos diez años que pasé en el área de la Ciudad de Nueva York, los viví a unos 20 minutos de la planta nuclear Indian Point. Mi casa no estaba en la primera zona de evacuación, si no en la segunda, lo que quiere decir que no nos repartían anualmente las obligadas pastillitas de yodo de potasio, que supuestamente protegen la tiroides, la glándula que se afecta más rápido por la radiación.

En la escuela de mis hijos había prácticas para qué hacer a la hora de incendios, de ataques terroristas, y de emergencia radioactiva. El pueblo donde vivíamos era idílico y las autoridades repetían a toda hora cuán segura era la planta.

¿Qué tan seguras son esas plantas nucleares? Esto es lo que la experiencia personal me ha eseñado y por qué es urgente que conozcas también sobre el tema...

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Pero he admitir que si hubiese sabido de esa situación jamás me habría mudado por ahí. El desastre en la planta de Fukushima, después del terremoto de Japón, fue una de las razones que me llevaron a cambiar hasta de estado. Así que te podrás imaginar lo que me impactó enterarme de que se había autorizado la construcción de dos nuevos reactores en una planta nuclear que ya existe a unas tres horas de Atlanta. 

Conozco muy bien todos los argumentos a favor de la energía nuclear. Sí, es una energía limpia, poderosa y bien manejada, absolutamente segura. Pero me pregunto: ¿Será que los beneficios realmente superan a los potenciales perjuicios? Serían estas dudas no serían la razón de por qué no se habían dado licencias para construir nuevos reactores en el país desde 1978, un año antes del accidente de la Planta Isla de las Tres Millas en Pennsylvania, que provocó la evacuación de un quarto de millón de personas. Se han construido otros, el último en 1996, pero los permisos eran antiguos.

Uno de los puntos a favor cuando se tomó la decisión es que los reactores le ahorrarían a los contribuyentes mil millones de dólares en los años inmediatos después de que entren en funcionamiento, es decir 2016 y 2017. También se aseguró que el modelo de reactores están diseñados para aguantar cualquier tipo de imprevistos, aunque los críticos afirman que las paredes no resistirían un ataque terrorista como el del 9/11 en Nueva York. Asimismo, los críticos afirman que el diseño no ha incorporado las modificaciones necesarias para impedir un accidente como el de Japón.

Francamente, si hasta el ambientalista más famoso del país Robert Kennedy Jr.  está en contra de la energía nuclear y afirma que hoy en día hay más maneras seguras y eficientes de producir energía no contaminante, como la eólica, ¿para qué arriesgarnos? No digo que los dueños de la planta vayan a ser descuidados o no sigan los lineamientos al pie de la letra para evitar un accidente, pero no se puede planificar para imprevistos. ¿ No les parece que las granjas de viento se ven hasta mucho más bonitas?  

¿Piénsas que estoy exagerando? ¿Te mudarías cerca de una planta nuclear?

Imagen vía Swobodin/flickr