¿Por qué te debe importar lo que pasa en Siria y en Irán?

Los ojos del mundo están esta semana en el Medio Oriente, específicamente en Siria y en Irán. ¿Deberíamos las mamás latinas poner los ojos allí también? Yo creo que sí y te explico por qué.

 Antes que nada, están las razones humanitarias. Se calcula que más de 6.000 personas, entre ellos muchos niños, han muerto víctimas de los esfuerzos del presidente sirio, Bachar el Asad, por mantenerse en el poder.

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En otra época, quizá no nos habríamos enterado demasiado, pero en el mundo de las redes sociales está siendo dolorosísimo e indignante seguir casi en tiempo real los desmanes de un régimen brutal. Para mí sería inhumano no escuchar los clamores de los sirios.

Por otro lado, Irán ha dejado recontra claro que no nos quiere ni un poquito, y sigue ignorando las demandas internacionales de que detenga su programa nuclear. Washington decidió congelar a partir de hoy todas las cuentas financieras que el gobierno o cualquiera de sus organismos o representantes tengan en el país. ¿Adivinen qué? Irán apoya a El Asad.

La Casa Blanca intentó este fin de semana hacer las cosas como le exige la comunidad internacional y pidió al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que emitieran una declaración contra El Asad. Rusia y China, que tienen poderes de veto, se negaron.

La situación está tan grave que esta semana Estados Unidos, Países Bajos, Bélgica, Francia, Italia, España y los países del Golfo han decidido retirar a todo su personal diplomático en Damasco.

Los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Omán, Kuwait, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos) han ido más allá y han exigido a los embajadores sirios que abandonen de inmediato su territorio, según un comunicado del organismo. China sigue tratando de explicar su veto, pues la condena mundial fue impresionante.

Rusia parece imperturbable. El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, se reunió esta mañana en Damasco con el presidente sirio en medio de una de las ofensivas más duras contra la oposición en la ciudad de Homs, epicentro de las revueltas que comenzaron hace casi un año en Siria. El Asad prometió que apoyaría cualquier medida que llevara a la estabilidad del país, pero sé que no le tengo que explicar a nadie que conoce Latinoamérica lo que hacen los presidentes que no quieren soltar el poder.

Ahora, lo que nos puede afectar directamente a los que vivimos en Estados Unidos son las decisiones de nuestro gobierno, y la cosa está complicada desde todo punto de vista.

1.-El aumento de la inestabilidad en una zona ya tan convulsionada de por sí como el Medio Oriente promete precios de la gasolina mucho más altos, algo que afecta a todos los sectores de la economía nacional e internacional.

2.-Medidas que puedan ser consideradas como una intervención estadounidense en los asuntos internos de Siria alimentarían más el odio hacia nosotros y atentar aún más contra nuestra seguridad.

3.-Si no hacemos nada el mundo va a considerar a China, Irán y a Rusia triunfadores, lo que puede tener grandes perjuicios a todo nivel, incluso comerciales.

 4.- La mayoría de los países han intentado aislar a Irán por su negativa a dejar de intentar la creación de armas nucleares. Irán es un gran aliado de Siria y un terrible enemigo de Israel. Un ataque iraní contra Israel obligaría a Estados Unidos a meterse de cabeza en una región que está tratando de dejar.

Entonces, hay que estar pendiente. Hasta ahora, el gobierno de Obama no ha rechazado ninguna posibilidad, incluida la de armar a los rebeldes. (Se considera que detrás del apoyo de Moscú a El Asad está el hecho de que son sus principales vendedores de armas).

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció durante el fin de semana que el país trataría de crear una alianza de todos aquellos que seguían creyendo en la necesidad de dar una esperanza al pueblo de Siria. Contamos  en este caso con una amplia mayoría de la comunidad internacional dentro de ese campo; prácticamente, el mundo entero con excepción de Rusia, China e Irán.



Imagen vía Maggie Osama/flickr