Obama: un pescador en busca del pez hispano

En época electoral los políticos salen a pescar votos, besan niños y viejitos, se remagan las camisas para dar la impresión de que están trabajando activamente por ése pueblo que necesitan que los elija. Se convierten en fabuladores que señalan las carencias de la masa y se autoproclaman los paladines de la justicia, con varita mágica en mano, para arreglar esos problemas. Ningún político se escapa de este esquema.

Pero cuando el político ya ejerce el poder y, necesita ser reelegido, la tarea es más difícil. Aunque siempre encontrará en quién descargar las responsabilidades de las promesas incumplidas. De todas maneras, tendrá que encarar preguntas sobre su ineficacia como gerente.


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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama no escapa a esta situación. Aunque hay que aplaudir la gallardía de haber tocado en su más reciente Discurso de la Unión, los puntos que para los latinos eran más álgidos como inmigración y educación.

Sin embargo en la citada alocución –considerado por muchos su primer discurso de campaña electoral- no habló de la cantidad de deportaciones que han ocurrido durante su gobierno. Aunque en la entrevista que concedió a María Elena Salinas, de la cadena Univisión tuvo que encarar el punto. De paso, valga aquí un inciso y un aplauso, tanto a la periodista como a la cadena por haber sido la primera planta televisiva en entrevistar al mandatario estadounidense después del Discurso de la Unión. De hecho, este logro periodístico demuestra la fuerza e importancia que tenemos los latinos como fuerza viva en Estados Unidos ¿alguna duda? Dicho eso, retomemos la interesante entrevista realizada por Salinas al presidente y candidato presidencial, a quién le soltó en la cara, sin anestesia ni sutileza, que él es el presidente que más gente ha deportado  en la historia, puesto que la cifra durante su gobierno asciende a 1 millón 200 mil personas. En estos días hay más familias que nunca antes separadas debido a las deportaciones.   

Obama se justificó diciendo que “lamentablemente esa es la ley que tenemos en este momento. [De] la manera como funcionan nuestras leyes, el presidente no puede  ignorar al Congreso y simplemente decir ‘no voy a hacer cumplir las leyes que ustedes han aprobado’. No es así”, replicó un reposado Obama, quien aceptó que no ha cumplido la promesa –que le valió gran parte del apoyo hispano- de que reformaría las leyes migratorias. Pasó, la papa caliente a los republicanos aduciendo que no obtuvo votos republicanos en el Congreso “ninguno”, enfatizó. Sin embargo, dijo que reformar ésta legislación es su prioridad y que seguirá luchando para conseguirlo, que entretanto, al menos se está esforzando porque sea aprobado el Dream Act.

De igual manera, el elegante mandatario habló de su intención de propulsar la recuperación económica y frenar la crisis hipotecaria que ha llevado a miles de familias a perder sus viviendas. “Hay muchos trabajadores que fueron dejados cesantes [en el sector de la construcción]. Seguimos alentando  programas de refinanciamiento. Programas para obtener y construir viviendas. Éstos programas ayudarán a su vez a generar nuevos empleos”, aseguró convencido el mandatario.

Otro punto álgido que no se escaparon de la aguda entrevistora fue el hecho de haber increpado al presidente sobre la expulsión de la cónsul venezolana en la ciudad de Miami, después de que un documental de la cadena Univisión, mostrará la supuesta vinculación de la diplomática con cierto tipo de espionaje cibernético. Recio y sin titubear, el demócrata dijo que no ahondaría en el tema. Enfatizó que su deseo es tener “mejores relaciones con Venezuela” y, que no desea romper relaciones diplomáticas, ni con ése, ni con ninguna otra nación del mundo. Sin embargo, también habló de la “tendencia del gobierno venezolano de usar a los Estados Unidos como excusa para justificar sus propios fracasos”. Y sí, como decía al principio de esta nota la mayoría de los políticos inculpan a los demás de sus propias responsabilidades. En eso el gobierno venezolano es experto, coincido con Obama, con quien también coincido en su deseo de  conseguir una mejor legislación en el ámbito migratorio.

Ojalá, el presidente Obama, quien fue el candidato de las minorías –y aparentemente lo sigue siendo- no olvide ni en esta campaña, ni a lo largo de su vida política que el electorado necesita algo más que fabuladores y promesas. Necesitamos hombres de acción, sobre todo en una nación variopinta y diversa como Estados Unidos, cuya gran ventaja es que su identidad la conforman diversas identidades. Somos una amalgama de culturas que damos piel a un país interracial. Hoy, resuenan con sabiduría las palabras de Vargas Llosa al recibir el Premio Nobel de Literatura “¡Qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene una identidad porque las tiene todas!”

Imagen vía The White House/flickr (izq), Getty Images (der)